sábado, 25 de octubre de 2014

"EL CENTROAMERICANO ESCAPÓ DE DESAPARECER DEL ESCENARIO PERIODÍSTICO CUANDO SE PERPETRÓ ATENTADO A PRESIDENTE SOMOZA". El Centroamericano, 29 de Septiembre de 1971.

"EL CENTROAMERICANO ESCAPÓ DE DESAPARECER DEL ESCENARIO PERIODÍSTICO CUANDO SE PERPETRÓ ATENTADO A PRESIDENTE SOMOZA"

En: El Centroamericano, miércoles 29 de septiembre de 1971. No. 15.831
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EL DICTADOR  LLEGA A LA CASA DEL OBRERO ACOMPAÑADO DE SU ESPOSA SALVADORA
FOTO: "CORONA FÚNEBRE", Pág. 28
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Aquella noche trágica

Casi mes y medio pasó su Director como preso olvidado en La 21, mientras se comprobó que Rigoberto López colaboraba en El Cronista.

Esta gráfica que ofreció la Prensa Asociada en momentos en que el Presidente Somoza García era desembarcado de un avión en Panamá, lo muestra todavía en estado consciente, y a su lado está el entonces Embajador allá Coronel Carlos Tellería Orozco. Según la versión del tabloide La Nación de Costa Rica, que fue recogida en la Corona Fúnebre que se escribió en honor del exPresidente fallecido hace 15 años, este entró en estado de coma poco después y su vida ya fue prácticamente artificial.

Hoy 29 de Septiembre se cumplen 15 años de las trágicos sucesos que ocurrieron en la Casa del Obrero de León, durante un baile  que como último homenaje de un programa de festejos se le tributarían al entonces Presidente de la República General Somoza García, por su nueva proclamación como candidato del PLN para un nuevo período presidencial de seis años. Los acontecimientos que tuvieron por autor a Rigoberto López Pérez, quien pagó con su propia vida el atentado que segó la vida del Jefe del Ejecutivo pocos días después de perpetrado ya que los disparos recibidos se registraron a eso de las once de la noche del 21 de septiembre en esta ciudad y murió el 29 en el Hospital Gorgas de Panamá, precipitaron al país a un verdadero caos y a una tremenda e inesperada confusión e inestabilidad de parte de la ciudadanía.

En esta empresa periodística, única que aún sobrevive en Occidente por su propio esfuerzo de independencia y seriedad, el impacto de la muerte del mandatario nicaragüense, acontecida en León, Ciudad Liberal por excelencia, se hizo sentir en toda su intensidad, y casi estuvo a punto de cerrar las puertas que abriera para informar al público lector el 7 de octubre de 1917, lo cual indica que estamos en víspera de entrar a los 55 años de existencia ininterrumpida.

Efectivamente en las horas del espantoso confusionismo y terror que privó inmediatamente después que López Pérez cayera acribillado a balazos no sin antes haber herido de gravedad al Presidente de la República, se quiso sindicar a este periódico, que había editorizado la noche de los hechos con la firma de su Director-Propietario, doctor Rodolfo Abaúnza Salinas, de estar implicado  en el atentado que sumió a León y  al país en una situación indescriptible.

En ese motivo editorial se establecía que la reelección era contraria al proceso de la democracia representativa, que establece la alternabilidad en el ejercicio del poder público.

El timonel de EL CENTROAMERICANO no residía en la casa que ahora habita contiguo al diario, sino que en la casa solariega de la familia Abaúnza Salinas, donde está ahora La Occidental, en el Barrio San Juan.

Como sabía que estaba entre los primeros de la lista de opositores que eran capturados cuando el Gobierno así lo disponía, decidió trasladarse a la casa de su hermano don Gustavo Abaúnza Salinas, cuyo hijo el entonces Bachiller don Ramiro Abaúnza Salinas, era el Jefe de Internos en el Hospital San Vicente, lugar a donde primeramente se llevó al General Somoza García antes de ser trasladado en helicóptero en la madrugada del 22 a Managua  y finalmente a Panamá.

Más que todo el Director de este periódico optó por tomar esa medida por el temor que al ser capturado pudiera sufrir atropellos su anciana señora madre, su señora esposa  y su hijo de un año de edad.

También los varones asistentes al Baile del 21 de Septiembre en la Casa del Obrero, fueron detenidos y rindieron declaraciones sobre los sucesos que de la noche a la mañana conmovieron al país hace quince años. 

Estando allí a eso de las cuatro y media de la madrugada del 22, fue capturado por una patrulla comandada por el Mayor Barquero y a la cual guiaban los civiles Morgante Irías y Orión Padilla Ramírez, siendo llevado al Comando G.N., en un enorme jeepón, como único prisionero, a esa hora. Allí vió el periodista a los centenares de hombres y mujeres que estaban prisioneros en el Parque Central, todos ellos asistentes al Baile en la Casa del Obrero.

Decenas de mujeres concurrentes a la Fiesta Trágica en la Casa del Obrero hace ya quince años, hacen filas y declaran sobre los hechos en el Parque Central de León, en la mañana del 22 de Septiembre de 1956. 

Cuando el director de El Centroamericano entraba al portón del antiguo Comando, hoy Comunicaciones, vio a dos hombres con múltiples perforaciones en el cuerpo y cara y casi completamente desnudos, tendidos a la derecha del portón. Eran hombres flacos y estaban pasconeados a balazos

Uno de ellos, el que estaba hacia la izquierda, tenía un balazo que le vació el ojo. Ese supo después que era Rigoberto López Pérez; el otro era un barbero de la Peluquería “La Selecta”. Cuando el periodista prisionero preguntó a los militares allí presentes quiénes eran ellos, le manifestaron: “Son de la Casa del Obrero…”.

El segundo piso del Comando G. N., estaba profusamente iluminado. Allí se tomaban declaraciones a hombres y mujeres; abajo circulaban militares con trajes camoufleados (sic). Al ser conducido al segundo piso, bajaba en esos momentos un militar bastante moreno, quien dio órdenes de que Irías Santiago lo condujera en el jeepón a La 21.

En la cárcel fue registrado y conducido al segundo patio a donde sólo encontró a unas pocas personas detenidas con anterioridad, entre ella don Adolfo Chamorro Barillas, doctor Eloy Guerrero S., don Gustavo Lacayo Pallais, el chofer Felipe Pérez y otros de los organizadores del Baile de la Casa del Obrero; a esa hora centenares de reos comunes se hallaban durmiendo dentro de las celdas”.     

NOVEDADES REPRODUJO CRÓNICA DE "EL CENTROAMERICANO"


Políticos serviles y malquerientes de “El Centroamericano”, dijeron en el Comando que López Pérez era asiduo visitante y colaborador literario de las páginas de éste periódico en su sección Verso y Alma.

En las primeras horas del 22 de Septiembre se constituyeron cinco militares en el diario para proceder a leer detenidamente las colecciones que se mantiene empastadas desde el mes de Septiembre de 1952 en que asumió la jefatura y responsabilidad el doctor Abaúnza Salinas. Pero fue infructuosa la búsqueda del material comprometedor que hubiera significado la desaparición de ésta empresa independiente y liberal de ideología.

PROCEDEN CONTRA “EL CRONISTA” CERRÁNDOLO Y ENCARCELANDO AL DOCTOR CORRALES

Comprobado que “El Centroamericano” no era el diario donde López Pérez hubiera colaborado y expuesto su pensamiento en los días previos al atentado contra el primer mandatario de la nación, la Seguridad tuvo denuncia de que frecuentaba el local del diario somocista “El Cronista”, cuyo director era el doctor Rafael Corrales Rojas, a la sazón también Notario del Banco Nacional de Nicaragua e íntimamente identificado con la familia gobernante.

DR. RAFAEL CORRALES ROJAS

La edición que lanzó el diario “El Cronista” es la más completa y veraz de la noche trágica de la Casa del Obrero, pues el Doctor Corrales Rojas, estaba mostrando precisamente el ejemplar de su diario que en aprobaba (sic) y alentaba con entusiasmo la proclamación del General Somoza García, quien sostenía entre sus manos un ejemplar del periódico, cuando se oyeron los primeros disparos que el periodista Corrales Rojas dijo creyó se trataba de triquitraques en un principio.
Cuando la Seguridad procedió a leer con detenimiento las colecciones de El Cronista, el diario leonés que don Gustavo Prado (GAP) fundó en esta ciudad en 1915, encontraron una serie de artículos en verso y prosa escritos por el poeta Rigoberto López Pérez, inclusive uno de ellos dedicado a su Maestro de primeras letras el Poeta y Profesor Octavio Quintana González, quien sufrió larga prisión en La Aviación de Managua.

El Director de El Cronista, pese a ser un amigo incondicional de la familia gobernante, fue inmediatamente encarcelado y se procedió a desmantelar su periódico, cuyas maquinarias fueron conducidas a las bodegas del Banco Nacional de Nicaragua, Sucursal de León, que le había otorgado un préstamo con garantías de las mismas.

El caso del doctor Rafael Corrales Rojas es bien conocido de todo el país, ya que el dio aviso a las autoridades y al propio Somoza García de que el poeta López Pérez abrigaba malos designios contra el Jefe del Ejecutivo. Pero nadie le hizo caso hasta que sobrevino la tragedia y él fue objeto de graves torturas que le causaron la muerte, poco después de que se le dio libertad tras larga detención en la Casa Presidencial.

Así dejó de existir El Cronista que el doctor Corrales Rojas mantuvo como un vocero del somocismo y no desapareció “El Centroamericano”, que tuvo que someterse a larga censura después de que el 28 de Octubre de 1956 fue puesto en libertad el doctor Rodolfo Abaúnza Salinas, por gestiones que realizó la SIP por intermedio de Jules Dubois, quien probó ante el Presidente Luis Somoza, era que un reo olvidado y contra el cual jamás existió proceso alguno de parte de las autoridades militares.



(Para mañana un reportaje acerca de cómo el Embajador Thomas E. Whelan respaldó el continuismo de la familia Somoza en el poder, prohibiendo que se perpetrara un baño de sangre. La verdad cuando el Pdte., Somoza, moribundo, le dijo a Whelan: “Esta vez me atraparon, Tom”. (This time got me, Tom).

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